Un apretón de manos entre el presidente Nicolás Maduro y Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la Unidad Democrática, selló la puesta en marcha del “diálogo” (para el gobierno) y de la “reunión exploratoria” (para la oposición) esta madrugada, noche en Caracas. Y lo hizo gracias a la presión desplegada por el Vaticano y con la mediación del ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, tras 72 horas de reuniones, secretismo y total incertidumbre, durante las cuales la oposición volvió a temer una ruptura interna.

“Hay que ser optimistas, el diálogo no tiene alternativas”, destacó el “hijo de Chávez” al ponerse en marcha tan esperado encuentro, en el que por supuesto no faltó la polémica. “La demostración de que el diálogo es un escenario de lucha es la transmisión agresiva y repugnante que está haciendo el canal oficial VTV”, se quejó Torrealba, al quien los espectadores no pudieron escuchar tras las primeras palabras presidenciales.

En un comunicado previo al país, la Unidad explicó su asistencia al llevar como primer punto la exigencia de poner “fin de la represión y la persecución contra los demócratas y el pueblo”, adelantando que se levantarán del “espacio de diálogo” en caso de no resolverse sus demandas “en el corto plazo”.

Hasta el caraqueño Museo Alejandro Otero de La Rinconada, elegido como punto de encuentro, llegaron las diferencias opositoras: no compareció Voluntad Popular (liderada por el preso político Leopoldo López), convencida de que “no han mejorado las condiciones para iniciar un diálogo real”, según un comunicado emitido a última hora por la organización. Eso sí, sus dirigentes pactaron con sus aliados que se incorporarían al diálogo de confirmarse las condiciones reclamadas por la Unidad, incluida la liberación de un grupo de presos políticos.

Durante la retransmisión del inicio del encuentro, los dirigentes de VP insistieron a través de sus redes sociales en que se mantenía la marcha opositora del próximo jueves hasta el Palacio de Miraflores.

Acción Democrática (encabezada por Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea), su principal aliado político, mantuvo sus dudas durante todo el día hasta que al final cedió a favor de la mayoría del G-4 de la oposición, junto a Primero Justicia (el partido de Henrique Capriles) y a Un Nuevo Tiempo (alianza socialcristiana dirigida por Manuel Rosales, preso político que la semana pasado recibió el beneficio penitenciario de casa por cárcel).

Los cuatro partidos mayoritarios, más Avanzada Progresista y otros, “se comprometen a mantener la agenda de lucha anunciada al país para lograr el cambio político urgente, lo que incluye la evaluación parlamentaria de la responsabilidad política del presidente y la agenda de lucha social en la calle y con el pueblo”.

En el bando oficialista comparecieron, junto al presidente, tres de sus pesos pesados: el alcalde Jorge Rodríguez, implicado en el asalto violento a la Asamblea de hace ocho días; su hermana y canciller, Delcy Rodríguez; y el ex vicepresidente Elías Jaua. En la trinchera opositora se adelantó la presencia de tres delegados más su portavoz, Jesús Torrealba.