Un potente sismo sacudió el centro de Italia la madrugada del miércoles, derribando edificios en varias ciudades mientras los residentes dormían. Al menos 73 personas fallecieron en tres de las localidades más afectadas, donde equipos de rescate se apuraban para sacar a los sobrevivientes de entre los escombros.

Se espera que el balance de fallecidos aumente a medida que los socorristas vayan llegando a las zonas más remotas.

“Este poblado ya no existe”, dijo Sergio Perozzi, alcalde de una de ellas, Amatrice. “La cifra de muertes seguro aumentará”.

El movimiento telúrico de magnitud 6 se produjo a las 3:36 de la madrugada (0136 GMT) y se sintió a lo largo de una amplia sección del centro de Italia, incluida la capital Roma, donde los residentes sintieron el largo sismo y las réplicas que le siguieron. El temblor se notó más allá de la región de Lazio, en Umbría y Le Marche, en la costa del mar Adriático.

Las localidades más afectadas son Amatrice y Accumoli, cerca de Rieti, a unos 100 kilómetros (80 millas) al noreste de Roma, además de Pescara del Tronto, más al este. La agencia de protección civil italiana apuntó que la cifra provisional de fallecidos es de 73 muertos, centenares de heridos y miles de residentes necesitan alojamiento temporal, aunque destacó que las cifras pueden ir variando.

El primer ministro Matteo Renzi planea recorrer la zona y prometió que “ninguna familia, ninguna ciudad quedará atrás”.

El centro de Amatrice quedó arrasado, con edificios enteros reducidos a escombros, una nube de polvo en el aire y un intenso olor a gas.

Piedras y trozos de metal cayeron sobre las calles mientras los aturdidos residentes se congregaron en plazas. Más de 40 réplicas remecieron la región a lo largo de la madrugada, algunas con una magnitud de hasta 5,1.

“El techo entero se vino abajo pero no me golpeó”, relató la sorprendida residente Maria Gianni. “Conseguí poner una almohada sobre mi cabeza y por suerte no me hizo daño, solo tengo una herida leve en la pierna”.

Otra mujer, sentada frente a su destruida vivienda con una manta sobre sus hombros, dijo que no sabe qué ha sido de sus seres queridos.

“Este era uno de los pueblos más bonitos de Italia y ahora no queda nada”, manifestó, demasiado consternada para dar su nombre”. “No sé qué vamos a hacer”.

Al alba, residentes, operarios de protección civil e incluso sacerdotes comenzaron a retirar escombros con palas, excavadoras y hasta con las manos para intentar localizar a sobrevivientes. Hubo un suspiro de alivio cuando sacaron a una mujer viva de debajo de un edificio, seguida por un perro.

“Necesitamos motosierras, cizallas para cortar barras de hierro y gatos para retirar vigas: de todo, necesitamos de todo”, dijo Andrea Gentili, trabajadora de protección civil, a The Associated Press.

Pero a pocos kilómetros al norte, en Illica, la respuesta tardó más mientras la población esperaba angustiosa a que sus seres queridos sean extraídos de las ruinas.

“Vinimos a la plaza y esto parecía el infierno de Dante”, comentó Agostino Severo, habitante de Roma que estaba de visita en Illica. “Hay gente pidiendo auxilio. Las cuadrillas de rescate llegaron una hora después, o una hora y media”.

La devastación recuerda a la causada en 2009 por un sismo que mató a más de 300 personas en L’Aquila y sus alrededores, a unos 90 kilómetros (55 millas) al sur del último epicentro. L’Aquila envió equipos de rescate a la zona el miércoles para ayudar en las tareas.

“No sé qué decir. Estamos viviendo una inmensa tragedia”, apuntó Savino D’Amelio, cura en una parroquia de Amatrice. “Solo esperamos que haya el menor número de víctimas posible y que tengamos el coraje para seguir adelante”.

En Pescara del Tronto, en la región de Le Marche, la carretera principal del pueblo estaba cubierta de escombros. La agencia de noticias ANSA reportó que el sismo causó 10 muertos en esa zona, un dato que no fue confirmado oficialmente.

Los residentes sacaban a sus vecinos de entre los escombros con sus propias manos por la tardanza de los equipos de rescate. Imágenes aéreas tomadas por bomberos de la región mostraban gran parte del pequeño pueblo derruido.

“Hay botellas de licores rotas por todo el local”, lamentó Gino Petrucci, el propietario de un bar en la cercana Arquata Del Tronto mientras comenzaba a limpiar el establecimiento.

El Servicio Geológico italiano indicó que la magnitud del terremoto fue de 6 grados. El Servicio Geológico de Estados Unidos elevó la magnitud a 6,2 y situó el epicentro en Norcia, a unos 170 kilómetros (105 millas) al noreste de Roma, con una profundidad relativamente escasa de 10 kilómetros (6 millas).

“Terremotos de esta magnitud y a esta profundidad pueden provocar en nuestro territorio el derrumbe de edificios, lo que puede resultar en muertes”, manifestó el jefe del servicio de protección civil del país, Fabrizio Curcio. La región es popular entre los turistas que huyen del calor de Roma, y en esta época del año tiene más residentes que en otras, por lo que el colapso de solo un edificio puede aumentar la cifra de víctimas mortales significativamente, agregó.

El alcalde de Accumoli, Stefano Petrucci, dijo que seis personas perdieron la vida en la localidad, incluyendo una familia de cuatro miembros. Se emocionó al destacar que la pequeña localidad pasa de 700 a 2.000 habitantes en los meses de verano y temió por su futuro.

“Espero que no nos olviden”, declaró a la televisora Sky TG24.

En Amatrice, el padre Fabio Gammarota, cura en una parroquia cercana, informó que por el momento bendijo a siete cuerpos extraídos de entre los escombros. “Uno era mi amigo”, apuntó.

El alcalde de la localidad, Sergio Perozzi, estimó que docenas de residentes estaban atrapados bajo los edificios derribados y que hará falta maquinaria pesada para retirar los escombros que cubren las calles.

La oficina de Renzi dijo en un mensaje en Twitter de madrugada que la maquinaria pesada está en camino.

En 1997, un sismo mató a una docena de personas en esta zona y dañó gravemente una de las joyas arquitectónicas de Umbría, la Basílica de San Francisco de Asís, cubierta con frescos Giotto. Los frailes franciscanos que custodian la basílica no reportaron daños de inmediato tras el temblor del miércoles.

El papa Francisco se saltó su lección de catecismo durante la audiencia general de los miércoles y guió a los peregrinos en el rezo del rosario por las víctimas del terremoto en Italia.