Mohamed-Farah
El atleta británico, Mohamed Farah, procedió a la enésima ejecución de sus rivales africanos en la última vuelta de la final de 10.000 metros y consiguió la primera parte del segundo doblete olímpico del fondo que se ha propuesto conseguir en los Juegos de Río.

Al principio de la carrera, el corredor de origen somalí estaba de último, detrás del pelotón de contrincantes.

Poco a poco empezó a avanzar hasta llegar a la mitad del grupo.
Cuando el reloj marcaba los 10 minutos y 56 segundos, se le ve caer. Se había tropezado con su compañero de entrenamiento, el estadounidense Galen Rupp.
Pese a que tocó a otros contrincantes no le provocó la caída a ninguno. De hecho un corredor saltó por encima de él.
Todos siguieron corriendo. No había tiempo que perder y Farah lo sabía mejor que nadie.

Faltaban 16 vueltas para el final. La mitad de la carrera ya había transcurrido.
En cuestión de segundos, el británico se reincorporó y empezó a acelerar su ritmo. Por delante de él estaban los que históricamente han dominado esa modalidad: los atletas africanos.

Esa caída generó escepticismo en muchos británicos que temieron que el tropezón les quitaría una medalla de oro, para ellos, segura.
Y es que Farah, de 33 años, es quien hoy en día domina la prueba.
Ya había logrado el doble-doble mundial, es decir, defendió sus títulos en los 10.000 metros y 5.000 metros en los Campeonatos Mundiales de Atletismo de Pekín que se celebraron el año pasado.

Pero cuando faltaban 100 metros para la recta final, Farah remató de manera impresionante.
A medida que se acercaba a la recta final, volteaba para ver a un cada vez más distante escolta.
Cuando vio que su victoria era un hecho, estiró los brazos, los subió e hizo su emblemática M, mejor conocida como el Mobot.

Superó sin contemplaciones al keniata Paul Tanui, quien se llevó la medalla de plata y el etiope Tamirat Tola, que conquistó el bronce.
Tras cruzar la meta, se acostó boca abajo en el piso. Después se arrodilló y tocó con su frente el suelo, en la posición tradicional de los rezos musulmanes.

Farah detuvo el reloj en los 27 minutos y 5 segundos.
“No lo iba a dejar pasar (el triunfo)”, le dijo Farah a la BBC. “Me levanté rápidamente. Pensé en mi familia. Eso me emocionó. Pensé: ‘supéralo, supéralo’. Creí en mi mismo”.
El miércoles Farah volverá a competir para defender su título olímpico en los 5.000 metros.

“He ganado una medalla de oro por cada uno de mis tres hijos”, dijo. “Ahora me gustaría conseguir el oro en los 5.000 metros para mi otro hijito”.

De ganar, Farah se convertirá en el primer atleta, desde que lo hiciera el finlandés Lasse Viren en 1976, en conservar dos títulos olímpicos de distancias largas.