Rusia “dio marcha atrás” sobre algunos temas en las negociaciones que mantiene con Estados Unidos sobre la guerra civil en Siria, lo que hace imposible por el momento que las dos potencias cierren un acuerdo de cooperación, anunció el domingo un alto funcionario estadounidense.

“Los rusos dieron marcha atrás sobre puntos que pensamos ya habíamos acordado. Por lo tanto cada uno regresará a su capital respectiva para consultas”, declaró una fuente del departamento de Estado, citada por AFP y AP, durante la cumbre del G20 que se celebra en la ciudad china de Hangzhou, donde se reunirán nuevamente el lunes los jefes de la diplomacia de ambos países.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró este domingo que su Gobierno trabaja “contrarreloj” con Rusia para lograr un alto al fuego que permita introducir más ayuda humanitaria al país, aunque admitió que es escéptico sobre poder cerrarlo.

“No hemos llegado aún (al final del acuerdo). Y, como es lógico, considerando los fracasos previos en el cese de hostilidades, lo afrontamos con cierto escepticismo”, subrayó más temprano Obama en una rueda de prensa en Hangzhou.

“Es un asunto muy complicado”, reconoció Obama tras una reunión con la primera ministra británica, Theresa May.

“Por una parte está el régimen de al Assad, que ha estado matando a sus propios ciudadanos con impunidad, con el apoyo de los rusos y los iraníes”, dijo.

Por su parte, el secretario de Estado, John Kerry, aseguró que Washington no se apurará por lograr el entendimiento con sus pares de Moscú. Este lunes, Kerry se reunirá con el canciller ruso, Sergey Lavrov, para retomar las negociaciones.

Hace uno días también el presidente ruso Vladimir Putin había hablado de un posible acuerdo. “Está cerca”, dijo el mandatario.

Rusia y Estados Unidos apoyan bandos opuestos en el conflicto sirio, que empezó en marzo de 2011 cuando el presidente Bashar al Assad desató una violenta represión contra el movimiento pro democrático.

Rusia es uno de los principales apoyos internacionales de al Asad mientras que Estados Unidos respalda la principal alianza de la oposición y a algunos grupos rebeldes, en un conflicto complejo en el que también participan otros países y que ha dejado ya más de 290.000 muertos.