En el escenario está la orquesta. Los violines se mueven al mismo tiempo, aunque los violinistas no se miren entre ellos. De pronto, un golpe del tambor.

En una orquesta, los sonidos se encuentran, y cada elemento funciona tan exacto y preciso como un reloj, o como un metrónomo indicando el compás.

A veces, cuando la orquesta suena, hay una pregunta que suena también: ¿qué hay detrás? Ramiro Isaza, profesor de historia de la música, lo va contando:

“Como está conformada la orquesta es una evolución de siglos, desde tener agrupaciones mucho más pequeñas, hasta tener hoy en día orquestas con más de cien intérpretes. Por ejemplo, la Filarmónica de Medellín tiene de planta 63 músicos. Básicamente la inmensa mayoría de las orquestas sinfónicas y filarmónicas se distribuye de esa manera.

Hay una cosa muy simpática y yo pensaría que es casi el orden histórico en que se van perfeccionando los instrumentos. Los primeros que lo hicieron como los conocemos hoy en día son las cuerdas: violines, violas y violonchelos. Esto tiene excepciones. A veces el director, por capricho propio, porque le gusta que suene distinto o por la acústica del teatro, dice, ‘voy a hacer una distribución distinta’. Puede existir que los segundos violines y las violas se cambien, pero es muy poco usual. El 99 por ciento de las orquestas funciona así.

En una orquesta sinfónica todo suena al tiempo, entonces es la suma de la sonoridades de todos. Históricamente las cuerdas en general tuvieron una importancia muy grande en el periodo Barroco. Esos son los primeros instrumentos que se desarrollaron como tal. Luis XIV tuvo una agrupación con solo 14 violines, es decir, hubo orquestas de solo violines. En la mayoría de las obras las cuerdas tienen un papel protagónico. Llevan el gran peso de la música y son los que tienen mayor cantidad de ejecutantes.

Número de instrumentos

El número de cada instrumento depende del presupuesto y de las obras. Hay unas que van a requerir más, hay otras que no tienen trompetas, y ese día no salen los trompetistas. El arpa no siempre está. Yo diría que en la inmensa mayoría de las obras hay violines, violas, chelos y contrabajos. Puede haber obras sin fagotes, sin timbales. La percusión viene a aparecer ya mucho más adelante, en el siglo XVIII; el clarinete también. Son más recientes, aunque uno diga que ya llevan 250 años, pero hubo obras sin clarinete.

Empecé diciendo que la orquesta es la evolución de muchos siglos. Muchas obras de Vivaldi, en el periodo Barroco, dicen concierto para flauta y cuerdas, es decir, había muchas cuerdas y una o dos flautas. Concierto para oboe y cuerdas, siempre había cuerdas y un oboe. Del Barroco pasamos al Clásico, y ya entran timbales, oboes, cornos. Ya después en el romanticismo llegan los clarinetes, los trombones, las trompetas. En el siglo XX va a entrar la percusión. Eso va a ir evolucionando con el tiempo. Hay obras que no tienen platillos, arpas, corno inglés. Dependiendo de la obra se van sumando los instrumentos.

Mínimo de integrantes

Uno puede decir que hay un concierto de un solista, es decir, que un señor salga y toque un piano o un violín solo. Puede haber dúos, tríos, cuartetos, quintetos, sextetos, septetos, octetos, nonetos. Hasta 12 o 14 instrumentos es una orquesta de cámara. De ahí para adelante es pequeña orquesta, y de 40 músicos en adelante ya se llama una orquesta completa, que se puede definir como sinfónica o filarmónica.

La diferencia no está ni en el número de instrumentos ni en las obras que tocan, si no de dónde viene el presupuesto. Filarmónica tiene la raíz de filos, de amor filial, de filantrópico, es decir, era sostenida por amigos. Generalmente es de carácter privado. La Sinfónica, en cambio, tiene fondos oficiales. Eso no se cumple en Medellín. La Sinfónica Eafit, que es con fondos privados, y la Filarmónica de Medellín, que tiene fondos privados y públicos. Se cumplió en una época, pero ya hoy en día no.

Miren que he usado los adjetivos generalmente, habitualmente, usualmente, pero todo tiene excepciones.

Los músicos

El violín que está al lado del director se llama primer violín o concertino y se encarga de transmitir las órdenes del director al resto de la orquesta.

Las cuerdas generalmente se ubican en capacidad técnica. El de la primera fila es un músico que tiene más experiencia que el que está atrás. Tanto que aquí en Medellín pasó que se le reventó una cuerda al violín de la primera fila y los de atrás le pasaron el violín y el último se quedó sin tocar.

Antes de que salga el director, un oboe cualquiera entona la nota la. Los demás instrumentos van tocando esa nota de afine, para que todos suenen igual, y es el concertino el que dice si está correcto o no. Es decir, este tipo tiene que tener un oído absoluto. A veces lo hace con un diapasón para que la vibración no vaya por el aire, sino por los huesos. El oboe da la nota la, la coge el concertino y las cuerdas y todas los instrumentos. Cuando ya está listo sale el director.

El director

Normalmente es quien escoge el programa. Una orquesta es como un organismo vivo, un gran instrumento, y las orquestas van madurando profesionalmente y en la medida en que eso pasa son capaces de acceder a obras cada vez más difíciles y técnicamente más complejas.

Los directores no existían al principio. Son muchos menos instrumentos. En el periodo Barroco la música tiene un ritmo constante, que lo da el clave, un antepasado del piano. Ese músico, que era el que tenía el ritmo, ubicado en el punto del director, era capaz con los ojos de hacerles las señales a los otros. Era ejecutante y director.

En la medida en que la orquesta se hizo más grande, las obras se volvieron más complejas, difíciles, y requirieron más instrumentos. Ahí aparece el director. Primero dirigía con un bastón, luego con un manojo de papeles. Alrededor de 1820 inventaron la batuta, que es una extensión de la mano.

Cada instrumento puede hacer dos cosas, o llevar la melodía o hacer la armonía. Mientras los unos están tocando, los otros están acompañando. En la inmensa mayoría la melodía está a cargo de las cuerdas, de los violines y las violas, y chelos y contrabajos sirven de acompañamiento, pero puede haber melodías en los oboes, en los clarinetes. Ahí entrarían los demás a acompañar. Se turnan el papel, pero no podrías quitar lo uno ni lo otro, porque sonaría sin piso”.

Lo demás es escuchar, mientras los músicos hacen la magia de la música.

POR MÓNICA QUINTERO RESTREPO