Gonxha, que significa en albanes: “pequeña flor” o “capullo de rosa”, fue uno de los nombres con que bautizaron a quien hoy conocemos como Santa Teresa de Calcuta.

madre-teresa-2Agnes Gonxha Bojaxhiu, nació el 26 de agosto de 1910, en Uskub, pequeño pueblo de una Albania, que por esos años aún pertenecía al Imperio Otomán. El hermoso significado de su nombre fue premonitorio de lo que su vida significaría para muchos niños huérfanos, abandonados o enfermos, y para enfermos terminales que recibieron de ella el consuelo, curación y sobre todo amor.

Dicen sus biógrafos que ya desde pequeña siempre manifestó su deseo de ser misionera. Al tomar los hábitos, en 1931, cambió su nombre a Teresa en honor a Santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones.

Comprendió que su llamado era cuidar, según sus palabras: “a los más pobres entre los pobres”. A comienzos de 1949, sentó las bases para crear una nueva comunidad religiosa, radicada en medio de uno de los barrios más pobres de Calcuta, la cual se dedicaría: “al cuidado de los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que es rechazada por todos”.

Fueron solo 13 las mujeres que en un principio conformaron la pequeña comunidad. En poco tiempo su número fue creciendo y la bondad de estas religiosas, vestidas con saris blancos ribeteados de azul, fue convirtiéndose en un mito alrededor del mundo.

Hoy la comunidad, Misioneras de la Caridad, está conformada por más de 4.000 religiosas madre-teresa-1que operan en 610 misiones en 123 países. La madre Teresa fue también cofundadora de una orden masculina. Tanto los hombres como las mujeres de sus comunidades, atienden orfelinatos, hospicios, hogares para personas con sida, lepra y tuberculosis, así como comedores populares, programas de asesoramiento para niños y familias y escuelas.

Fueron muchos los galardones que la Madre Teresa recibió por su labor humanitaria de parte de naciones y líderes del mundo; entre ellos, el gobierno indio la honró con el Padma Shri, el Jawaharlal Nehru y el Bharat Ratna, el más importante entregado a un civil en la India; esto por mencionar solo unos pocos.

En 1979 recibió el Nobel de la Paz, al «trabajo emprendido en la lucha por superar la pobreza y la angustia, que también constituyen una amenaza para la paz». Cuando le preguntaron: “¿Qué podemos hacer para promover la paz mundial?”, respondió “Vete a casa y ama a tu familia”.

Con esta columna deseo rendir un pequeñísimo homenaje a esta gran mujer de diminuta figura, cuyo corazón abarcó el dolor y la miseria de tantos.

Teresa de Calcuta falleció el 5 de septiembre de 1997, a los 87 años, y el domingo 4 de septiembre fue canonizada por el Papa Francisco. Para honor y gloria de Dios y el universo “de los más pobres entre los pobre” a quienes dedicó su vida.

POR: MARÍA CLARA OSPINA