Apodado Darth Vader, por el “malo” de las Guerras de las Galaxias, Malone es la cabeza visible de Liberty Media, el conglomerado que pagó US$4.400 millones por la categoría de automovilismo más popular del mundo y que es considerada como el pináculo del deporte de los motores, además de asumir deuda por la misma cantidad.

El conglomerado del estadounidense John Malone informó en un comunicado que llegó a un acuerdo de compra con CVC Capital Partners, el anterior accionista principal y quien había controlado el rumbo del mundial.
CVC, dueña ahora el 35,1% del capital de la F1, también ratificó oficialmente el traspaso de acciones.

Liberty Media es parte de un imperio formado por el empresario de 75 años y que va más allá de los medios y que abarca también sectores como el de las telecomunicaciones y el del entretenimiento.

Dentro de su portafolio de negocios se encuentran los Bravos de Atlanta, equipo de béisbol de las Grandes Ligas, la compañía Liberty Global -que es dueña de Virgin Media- y Discovery Communications, que cuenta con los canales Discovery Channel y Eurosports.

“Estoy muy entusiasmado con ser parte de la Fórmula 1. Creo que nuestra experiencia en los medios y el deporte nos permitirá ser unos buenos administradores en beneficio de nuestros fans, equipos y accionistas”, señaló Greg Maffei, presidente de Liberty Media.

¿Y Ecclestone?

En una primera instancia, Liberty Media adquirirá una participación de 18,7%, que será progresivamente llevada al 100% gracias a la compra de la totalidad del holding Delta Topco, que administra Formula One.

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Y a pesar de que ciertas voces señalaban que a sus 85 años es momento de dar un paso al costado para permitir que la F1 termine de aterrizar en el siglo XXI, el británico Bernie Ecclestone seguirá como director de la categoría, según indicó la firma estadounidense.

Fue gracias a él que la F1 pasó de ser un pasatiempo reservado para unos cuantos entusiastas de los automóviles a uno de los negocios más lucrativos del deporte.
Ecclestone, quien también posee acciones dentro de la F1 a título individual y a través de una de sus empresas, lleva más de 50 años vinculado a ella. Su carrera la comenzó como mecánico y llegó a convertirse en el patrón de facto de la categoría.
Y mientras permanece en el puesto de dirección, será el empresario norteamericano Chase Carey el presidente de la Fórmula 1.
“Quiero dar la bienvenida a Liberty Media y a Chase Carey a la Fórmula 1 y espero trabajar junto a ellos”, aseguró Ecclestone en el comunicado.

Era digital

La adquisición de la F1 por parte de Liberty Media fue recibida con cierto optimismo por los pasillos del autódromo de Monza, donde se disputó el Gran Premio de Italia el fin de semana pasado.

CVC ha sido duramente criticada por los equipos por obtener grandes beneficios del deporte y no invertir lo suficiente en su promoción y crecimiento, lo que se ha traducido en la caída de la audiencia por televisión en los últimos años.

Tampoco ha ayudado el dominio de Red Bull y de Mercedes que ha hecho que las carreras sean predecibles y haya disminuido el espectáculo.

Según un reportaje publicado por un diario británico en 2015, CVC ha obtenido ganancias que superan los US$4.000 millones por la venta de parte del paquete accionario que compró en 2006 por poco más de US$965 millones.

A eso habría que sumarle que puede recibir por la venta del 35% de acciones que todavía posee el equivalente al precio que pagó el consorcio que lidera Malone.

El deseo para la F1 es que Liberty Media le dé un nuevo impulso comercial a la categoría dada su experiencia en el mundo del espectáculo y del entretenimiento, con especial énfasis en dos mercados que todavía no han sido lo suficiente explotados: el de Estados Unidos y el de las plataformas digitales.

“Si un inversor quiere comprar las acciones es algo positivo para la F1”, reconocía el director de la escudería Mercedes, Toto Wolff, antes de confirmarse la venta.

“Tal vez sea bueno que una compañía de medios estadounidense de medios compre la Fórmula Uno. Hay cosas que podemos aprender del estilo estadounidense, en particular en el área digital”, agregó.

Lo que está por ver es si hay lugar en esas áreas para la F1, teniendo en cuenta los problemas que ha tenido históricamente la categoría para penetrar el mercado del automovilismo en Estados Unidos.

En ese país sigue prevaleciendo el interés por las categorías nacionales NASCAR e IndyCar.
Y también está por ver si hay una transformación de la F1 misma que permita atraer un público acostumbrado al acceso que ofrecen las nuevas tecnologías de comunicación, algo que contrasta con el hermetismo y el aislamiento en el que se desenvuelven tanto los pilotos como escuderías.

Algo que se ha ido acentuando durante las últimas cuatro décadas, tiempo que precisamente coincide con la presencia de Ecclestone al frente de la categoría.