La entrada en vigor de una tregua en los combates en Siria permite esperar una mejoría en la distribución de ayuda humanitaria en el país, donde cinco años de guerra crearon “la peor y más compleja crisis humanitaria en el mundo” según la Cruz Roja Internacional.

“La peor crisis mundial”

La cantidad de muertos superó los 300.000 desde el comienzo del conflicto en marzo de 2011, según un nuevo balance anunciado este martes por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Más de las mitad de los sirios se vieron obligados a dejar sus hogares y unas cinco millones de personas encontraron refugio en los países vecinos, Líbano, Jordania o Turquía, según las organizaciones no gubernamentales.

La esperanza de vida cayó de 5 a 6 años entre 2010 y 2013 en el país, según un reciente estudio. La mortandad infantil, que había caído antes de 2010 a 6% por año, volvió a aumentar un 9% por año desde 2010.

Según la ONU, la economía se contrajo 40% desde el comienzo de la guerra. Más de 13 millones de personas, de los cuales seis millones de niños, necesitan ayuda humanitaria.

El drama de los sitiados

La situación humanitaria es particularmente difícil para los habitantes de la veintena de zonas o localidades sitiadas, principalmente por las fuerzas del régimen de Bashar al Asad.

La ONU estimó recientemente en casi 600.000 la cantidad de personas que viven en 18 zonas o localidades sitiadas, de los cuales unos 450.000 sitiados por el ejército. A fines de agosto, el régimen levantó el sitio de Daraya, cerca de la capital reconquistada por el ejército.

En Alepo (norte) la situación se agravó recientemente para los 250.000 habitantes de los barrios rebeldes, nuevamente aislados por las fuerzas del régimen.

Los obstáculos a la ayuda

Entregar ayuda humanitaria en Siria es una misión extremadamente peligrosa, a veces imposible, y necesita el aval del régimen.

La distribución de ayuda se ve afectada por “los combates, la fluctuación del frente, los obstáculos administrativos y burocráticos”, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

“Necesitamos un entorno sin peligro de muerte” para enviar los convoyes de ayuda previstos una vez entrada en vigor la tregua rusoestadounidense, declaró Jens Laerke, portavoz de la OCHA en Ginebra.

En Alepo, la tregua prevé el acceso humanitario sin trabas con la “desmilitarización” de la ruta de Castello, que une los barrios rebeldes con el exterior.

La ayuda internacional llega aún más difícilmente a las zonas controladas por el grupo Estado Islámico, como la ciudad de Deir Ezzor (este), donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU largó varias cargas de víveres por avión.

El 8 de septiembre, 73 oengés suspendieron su cooperación con la ONU en Siria para protestar contra la “manipulación de los esfuerzos humanitarios” por el régimen y la incapacidad de la ONU para resistir a esas presiones.