Tenemos el fin de la guerra con las Farc después de 50 años de enfrentamientos armados que han dejado miles de víctimas por toda Colombia. Una guerra absurda en la que acabamos con buena parte de nuestras vidas y del presupuesto para asumir una batalla por convencerlos que el mejor camino era dialogar.

Convencer a las Farc de dejar las armas es el resultado de largos años de confrontación dura con varios gobiernos, entre ellos los de Álvaro Uribe Vélez y el propio presidente Juan Manuel Santos, que como producto de sus estrategias militares hoy nos tienen adportas de acabar con esa larga noche de pesadillas que significó todos estos años de víctimas, de derramamiento de sangre, de dolor.

Los acuerdos se lograron, entre otros, gracias a que Colombia se aferró a las nuevas normas internacionales y desarrolló su propio concepto de justicia restaurativa en la que todas las víctimas podrán ver a la cara a sus victimarios, quienes reconocerán sus actos, les pedirán perdón y los restaurarán. Así es que se acaban las guerras, sentados dialogando, no disparando cinco décadas más. Una justicia transicional que cobije a todos los involucrados en la guerra, incluidos los empresarios, los militares, los guerrilleros .

Ahora que el presidente Juan Manuel Santos, con gran inteligencia, y gracias a la comisión negociadora lograron firmar el Acuerdo del Fin de la Guerra con nueve mil integrantes de las Farc, llegó el momento de perdonarnos, de la reconciliación, del trabajo en conjunto para reconstruir a Colombia y marcar el camino de un país en Paz para nuestros hijos y nuestros nietos. Ellos crecerán en otra Colombia, la del post conflicto, la que dejó atrás la guerra y se decidió por darle una oportunidad a la Paz. Démosle la oportunidad a una Colombia en Paz.

CÉSAR GAVIRIA TRUJILLO
Presidente de Colombia (1990-1994)