Crew chief Senior Amn. Phillip Larson runs through a preflight inspection below the forward crew cabin of a B-1B Lancer in southwest Asia on Thursday, September 28, 2006. Among his tasks: manually observing the firing up four General Electric turbofan engines that expend a combined thrust of 120,000 lbs of thrust to propel the long range, multi-role bomber at speeds exceeding 900 mph. The Airman from Ellsworth Air Force Base, S.D. is assigned to the 379 Aircraft Maintenance Squadron. Air Force photo: Master Sgt Scott Wagers

La reacción de Estados Unidos a la prueba nuclear de Corea del Norte la semana pasada, que incluso provocó un sismo de 5,3 grados, fue contundente.

No solo un enviado de Washington pidió una respuesta rápida de Naciones Unidas contra Pyongyang, sino que el país envió dos bombarderos B-1 sobre Corea del Sur, en una demostración de fuerza y solidaridad con su aliado.

Según reportó la agencia Reuters, los bombarderos fueron escoltados por aviones de combate surcoreanos y estadounidenses en un vuelo a baja altura sobre la base Aérea Osan en Corea del Sur, a 77 kilómetros de la zona desmilitarizada en la frontera con Corea del Norte.

Entretanto, el enviado de Estados Unidos sobre el programa nuclear de Corea del Norte, Sung Kim, dijo en rueda de prensa que su país “sigue abierto a un diálogo auténtico y significativo con Pyongyang para poner fin a su búsqueda de armas nucleares”, y añadió que la meta de su país es “conseguir la resolución más fuerte posible del Consejo de Seguridad de la ONU, que incluya nuevas sanciones tan pronto como se pueda”.

Además, de acuerdo con el funcionario, Estados Unidos trabajará con China, aunque este, junto a Rusia, se oponen a la decisión de Washington y Seúl de buscar nuevas sanciones y de desplegar un sistema antimisiles en territorio surcoreano para contrarrestar la amenaza de los misiles norcoreanos.

Al respecto, Scott Snyder, director del programa EE. UU.- Corea del Consejo de Política Exterior (CFR), dice que se esperaría que China tuviera que asumir medidas unilaterales con su aliado para amortiguar los daños y asegurar “una Corea del Norte más benigna y estable”.

A su vez, advierte en un análisis publicado en su blog, que China será empujada a la acción colectiva con Estados Unidos, Corea del Sur y la comunidad mundial para mostrarle a Kim Jong Un que una Corea del Norte nuclear carece de una opción de supervivencia.
Sobre las sanciones que pide Washington, Snyder dice que solo funcionarán si lleva a un reconocimiento entre las élites del régimen norcoreano de que un programa de armas nucleares no es una opción viable.

Sin embargo, continúa, si el desarrollo de armas nucleares se ha convertido en una verdadera herramienta central por el cual la familia Kim justifica la perpetuación de su dominio a nivel nacional, “la desnuclearización es posible solo como producto de un cambio de régimen”.

Y es que para el experto, las aspiraciones nucleares de Corea del Norte se han convertido en una base para la legitimidad interna de Kim Jong Un, con el agravante de que el líder ha acelerado los ensayos nucleares y de misiles, que han llegado con tanta rapidez que el mismo Consejo de Seguridad de la ONU ha recurrido a declaraciones de condena a los grupos de pruebas, en lugar de condenar las pruebas individuales.